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Programa Propedéutico Coach Junior Starter Flag Football es la puerta de entrada al camino de formación de Coaches de ATB para después obtener la Certificación Internacional de Coach de Flag Football. Está diseñado para quienes comienzan a entrenar un equipo y necesitan comprender, desde el principio, qué significa ocupar esta responsabilidad.
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CAPACITACIÓN
Programa Propedéutico Coach Junior Starter Flag Football
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CONTENIDO
MÓDULO 9 · MI PRIMER CALENTAMIENTO.
El calentamiento es uno de los primeros momentos en los que el jugador entra realmente en la práctica. Para un Junior Coach, aprender a dirigirlo correctamente es importante porque será una de las primeras actividades que realizará de manera autónoma frente a su equipo.
Un buen calentamiento no consiste en hacer correr a los jugadores sin una finalidad. Tampoco consiste en repetir siempre la misma rutina porque “así se ha hecho siempre”.
El calentamiento debe preparar progresivamente al jugador para la actividad que realizará durante el entrenamiento.
También puede ayudar al Coach a comenzar a observar al grupo desde los primeros minutos de la sesión.
¿Por qué calentamos?
Antes de realizar actividades deportivas, el jugador necesita pasar progresivamente de un estado de menor actividad a las exigencias propias del entrenamiento.
El calentamiento ayuda a preparar el cuerpo para moverse, cambiar de dirección, acelerar, frenar, lanzar, recibir y realizar las acciones que posteriormente aparecerán en la práctica.
En Flag Football esto es especialmente importante porque el jugador puede realizar desplazamientos rápidos, cambios de dirección, aceleraciones, frenadas y movimientos que requieren coordinación.
Por eso el calentamiento debe tener relación con lo que sucederá después.
El calentamiento también prepara la atención.
Cuando los jugadores llegan al entrenamiento, pueden venir de la escuela, de casa o de otra actividad.
No necesariamente llegan concentrados en el entrenamiento.
El calentamiento puede ayudar a realizar esa transición.
El Coach empieza a establecer:
“Ya comenzó nuestro entrenamiento.”
Los jugadores se reúnen.
Escuchan.
Se mueven.
Interactúan.
Empiezan a concentrarse.
Por eso el calentamiento tiene también una función dentro de la organización del equipo.
El calentamiento no es castigo.
Un error que debe evitar el Coach principiante es utilizar el calentamiento como castigo.
Por ejemplo:
“Como estuvieron hablando, ahora todos van a correr.”
Esto cambia el significado de la actividad.
El calentamiento debe preparar para entrenar.
La disciplina debe manejarse mediante las reglas y mecanismos correspondientes.
No necesitamos convertir la preparación física en una herramienta de castigo.
El calentamiento debe ser progresivo.
El cuerpo no necesita pasar inmediatamente de estar quieto a realizar esfuerzos máximos.
El Coach puede comenzar con movimientos sencillos y aumentar progresivamente la intensidad.
Una estructura básica puede avanzar de:
movimiento general → movilidad → activación → desplazamientos → movimientos específicos del Flag Football.
La progresión dependerá de la edad, el nivel del grupo, las condiciones ambientales y la sesión que se haya planeado.
Movimiento general.
La primera parte puede comenzar con movimientos sencillos.
Caminar.
Trote suave.
Desplazamientos.
Movimientos coordinados.
La intención es comenzar a activar al grupo.
No es necesario buscar máxima velocidad desde el primer minuto.
Movilidad.
Después pueden incorporarse movimientos que preparen diferentes segmentos del cuerpo para las acciones que se realizarán.
El Coach debe evitar convertir la movilidad en una actividad excesivamente larga o complicada.
La movilidad debe tener sentido dentro de la práctica.
Si después habrá carreras y cambios de dirección, el calentamiento debe conducir progresivamente hacia esos movimientos.
Activación.
La activación puede incluir movimientos con mayor participación muscular y coordinación.
El grupo puede comenzar a incrementar la intensidad.
Aquí el Coach puede incorporar desplazamientos, cambios de dirección y acciones relacionadas con el deporte.
La intensidad debe aumentar progresivamente.
Preparación específica.
El último tramo del calentamiento puede acercarse a lo que sucederá durante el entrenamiento.
Si se trabajará recepción, pueden aparecer movimientos de manos y desplazamientos relacionados.
Si se trabajarán rutas, pueden incorporarse cambios de dirección.
Si se trabajará defensa, pueden utilizarse desplazamientos defensivos.
La idea es preparar al jugador para lo que viene.
El calentamiento puede ser divertido.
Especialmente con jugadores jóvenes, el calentamiento no tiene que sentirse como una rutina aburrida.
Puede incorporar:
juegos de reacción,
competencias cortas,
desplazamientos,
dinámicas de coordinación,
actividades con balón,
retos por parejas
o pequeñas situaciones relacionadas con el Flag Football.
El juego puede ser una herramienta para conseguir movimiento y atención.
Pero divertido no significa descontrolado.
El Coach debe mantener la estructura.
Un juego de calentamiento puede ser divertido y, al mismo tiempo, tener reglas claras.
Los jugadores deben saber:
dónde pueden desplazarse,
qué deben hacer,
cuándo comenzar,
cuándo detenerse
y qué conducta se espera.
La diversión no elimina la responsabilidad del Coach sobre el entorno.
El espacio.
Antes de iniciar el calentamiento, el Coach debe revisar el espacio.
Debe saber cuántos jugadores participarán.
Debe identificar obstáculos.
Debe establecer límites.
Debe colocar el material.
Y debe decidir la dirección de los desplazamientos.
Esto evita que los jugadores corran sin control.
Evitar cruces innecesarios.
Si dos grupos realizan desplazamientos en direcciones opuestas, el Coach debe analizar si existe riesgo de choque.
Puede modificar la orientación.
Separar los grupos.
Cambiar el ejercicio.
Reducir la velocidad.
La organización del espacio forma parte del calentamiento.
La intensidad.
No todos los jugadores necesitan comenzar con la misma intensidad.
El Coach debe considerar:
edad,
nivel,
condición del grupo,
temperatura,
humedad,
duración de la sesión
y actividad posterior.
No se trata de que el calentamiento sea agotador.
Si los jugadores terminan exhaustos antes de comenzar el entrenamiento, probablemente se perdió el propósito.
El calor modifica el calentamiento.
En condiciones de calor, el Coach debe prestar especial atención.
Una rutina diseñada para condiciones templadas puede necesitar modificaciones.
Puede ser necesario reducir intensidad.
Aumentar pausas.
Favorecer la hidratación.
Buscar zonas adecuadas.
Evitar esfuerzos innecesarios.
El Coach debe observar la respuesta del grupo.
El Coach debe observar desde el calentamiento.
El calentamiento es una oportunidad para detectar información.
¿Quién parece cansado?
¿Quién tiene dificultad para moverse?
¿Quién no está participando?
¿Quién presenta alguna molestia?
¿Quién llegó alterado?
¿Quién necesita atención?
El Coach no debe diagnosticar.
Pero sí debe observar.
Si un jugador comunica una molestia o existe una condición que pueda representar un riesgo, debe actuar conforme a sus responsabilidades y a los mecanismos correspondientes.
Un jugador dice: “Me duele”.
Esta situación puede aparecer desde el calentamiento.
El Coach debe evitar dos respuestas extremas.
La primera:
“No es nada, sigue.”
La segunda:
“Entonces seguramente estás lesionado.”
El Coach no necesita diagnosticar.
Puede decir:
“Dime qué sientes.”
Y dependiendo de la situación, detener la participación del jugador y solicitar el apoyo correspondiente.
El calentamiento y la seguridad psicosocial.
El calentamiento también es un momento en el que se construye cultura.
Imaginemos que un jugador tiene dificultades para realizar una actividad.
El Coach puede burlarse:
“¿Eso es todo lo que puedes hacer?”
O puede responder:
“Vamos paso a paso. Inténtalo nuevamente.”
Ambas respuestas producen un resultado físico diferente, pero también producen un entorno emocional diferente.
El Coach debe recordar que la manera de enseñar también forma parte de la cultura de seguridad.
Nadie debería tener miedo de equivocarse durante el calentamiento.
Si una dinámica requiere aprender un movimiento nuevo, los errores son normales.
El jugador puede equivocarse.
Puede cambiar de dirección tarde.
Puede confundirse.
Puede perder el equilibrio.
Puede olvidar una instrucción.
El Coach debe corregir.
Pero debe permitir que el jugador vuelva a intentarlo.
La práctica necesita espacio para el error.
Juegos de reacción.
Los juegos de reacción pueden ser útiles para preparar a los jugadores.
Por ejemplo, el Coach puede utilizar señales visuales o auditivas para indicar desplazamientos.
“Cuando diga azul, corremos hacia el cono.”
“Cuando levante la mano, cambiamos de dirección.”
Estas actividades pueden trabajar atención, reacción y movimiento.
Pero deben organizarse adecuadamente.
Juegos con balón.
El balón también puede incorporarse progresivamente.
Pases cortos.
Recepciones sencillas.
Desplazamientos con balón.
Actividades por parejas.
La intención es que el jugador comience a utilizar habilidades que aparecerán posteriormente.
El calentamiento debe tener relación con el entrenamiento.
Supongamos que la sesión será sobre flag pulling.
Tiene sentido que, después de la preparación general, aparezcan desplazamientos laterales, cambios de dirección y movimientos relacionados con la defensa.
Si la sesión será sobre rutas y recepción, puede ser útil incorporar movimientos de desplazamiento y coordinación con balón.
El calentamiento comienza a preparar al jugador para el aprendizaje que vendrá.
Una estructura sencilla para el Junior Coach.
El Coach puede pensar su primer calentamiento en cinco momentos:
1. Reunir.
Organizar al grupo y explicar brevemente qué harán.
2. Mover.
Comenzar con desplazamientos generales.
3. Preparar.
Incorporar movilidad y activación.
4. Intensificar.
Aumentar progresivamente la velocidad y complejidad.
5. Conectar.
Introducir movimientos relacionados con el entrenamiento.
No es una fórmula rígida.
Es una referencia sencilla para comenzar.
Ejemplo de primer calentamiento.
Imaginemos un equipo de jugadores que comienza una sesión de Flag Football.
El Coach reúne al grupo.
Primero realizan desplazamientos suaves.
Después incorporan movimientos de movilidad.
Continúan con desplazamientos laterales.
Luego realizan cambios de dirección.
Después incorporan pequeñas aceleraciones.
Finalmente realizan una dinámica sencilla de reacción con balón.
Ahora el jugador está preparado para comenzar el trabajo técnico.
El calentamiento tuvo una progresión.
No fue solamente “correr”.
El Coach debe mantener al grupo activo.
Una de las dificultades frecuentes es que el Coach explica demasiado cada actividad.
Mientras habla durante varios minutos, los jugadores permanecen quietos.
Después vuelven a esperar.
El calentamiento debe mantener un ritmo adecuado.
Las explicaciones pueden ser breves.
La demostración puede ser rápida.
Y después:
“Vamos.”
El Coach observa y ajusta.
Evitar competencias innecesarias.
Las competencias pueden ser útiles.
Pero no todo debe convertirse en una competencia.
Si cada ejercicio termina con:
“A ver quién es el más rápido.”
puede ocurrir que algunos jugadores comiencen a priorizar ganar sobre ejecutar correctamente.
El Coach debe decidir cuándo una competencia ayuda y cuándo distrae del objetivo.
El calentamiento debe incluir a todos.
El Coach debe evitar que determinados jugadores queden constantemente fuera.
Si existe una actividad que por organización requiere grupos, debe buscar que todos participen.
El objetivo no es que los mejores jugadores estén activos mientras los demás esperan.
La preparación es para todo el equipo.
El Coach debe conocer a su grupo.
No existe un calentamiento universal que funcione exactamente igual para todos.
Un grupo puede tener ocho jugadores.
Otro veinte.
Un grupo puede ser principiante.
Otro tener experiencia.
Un grupo puede entrenar en clima templado.
Otro en condiciones de calor intenso.
Por eso el Coach debe aprender a observar y adaptar.
Caso práctico: el calentamiento se está volviendo competencia.
El Coach organiza una carrera de reacción.
Los jugadores comienzan a empujarse para ganar.
Uno acelera demasiado.
Otro se cruza.
La actividad dejó de cumplir su propósito.
El Coach puede detenerla.
Explicar:
“La actividad no es empujarnos ni correr sin control. Vamos a repetirla respetando el espacio.”
El objetivo vuelve a ser la preparación.
Caso práctico: un jugador queda atrás.
Durante una dinámica, un jugador no puede seguir el ritmo del grupo.
El Coach tiene que decidir qué hacer.
No debe ridiculizarlo.
Puede reducir la exigencia.
Adaptar la actividad.
Separar la dinámica.
Y observar si existe alguna situación adicional que deba atenderse.
El objetivo es preparar al jugador, no demostrar quién puede correr más.
Caso práctico: el grupo está distraído.
El Coach nota que los jugadores están hablando y perdiendo atención.
Puede detener la actividad.
Reunir al grupo.
Explicar nuevamente.
Cambiar la dinámica.
Hacerla más activa.
La solución no necesariamente es gritar más fuerte.
A veces el problema está en que la actividad no está suficientemente estructurada.
Caso práctico: demasiado calor.
El Coach planeó un calentamiento largo.
Pero las condiciones ambientales son muy exigentes.
Debe modificarlo.
Puede reducir la duración.
Reducir intensidad.
Aumentar hidratación.
Evitar esfuerzos innecesarios.
Y continuar solamente si las condiciones son adecuadas.
El plan inicial no está por encima de la seguridad.
El calentamiento como primera oportunidad de liderazgo.
Durante estos primeros minutos, los jugadores empiezan a reconocer al Coach.
Observan:
¿Explica claramente?
¿Organiza?
¿Escucha?
¿Mantiene el control?
¿Respeta?
¿Corrige?
¿Se desespera?
El Coach está estableciendo desde el principio la cultura que tendrá el equipo.
Lo que debe evitar un Junior Coach.
No necesita memorizar una lista interminable de errores.
Debe recordar algunos principios básicos:
No convertir el calentamiento en castigo.
No buscar que los jugadores terminen agotados.
No ignorar molestias comunicadas.
No utilizar burlas.
No dejar al grupo sin supervisión.
No improvisar actividades que representen riesgos innecesarios.
No mantener una actividad simplemente porque estaba escrita en la planeación.
No confundir intensidad con calidad.
Mi primera rutina.
Al terminar este módulo, el Junior Coach debe ser capaz de comenzar a construir una rutina sencilla de calentamiento.
Puede pensar:
¿Cuánto tiempo tengo?
¿Qué condiciones tengo hoy?
¿Cuántos jugadores hay?
¿Qué vamos a entrenar después?
¿Cómo voy a aumentar progresivamente la intensidad?
¿Qué riesgos debo considerar?
¿Cómo voy a mantener al grupo activo?
Con esas preguntas puede comenzar a estructurar su primera experiencia.
El calentamiento no termina cuando empieza el entrenamiento.
Aunque la rutina formal termine, el Coach debe continuar observando.
El jugador ya está en movimiento.
El Coach puede utilizar la información que obtuvo durante el calentamiento para ajustar el resto de la sesión.
Quizá necesita reducir intensidad.
Quizá un jugador requiere atención.
Quizá el grupo está preparado para avanzar.
El calentamiento también proporciona información al Coach.
Lo que corresponde al Junior Coach.
En este nivel debe comprender:
qué función cumple el calentamiento,
cómo organizarlo,
cómo progresar de menor a mayor intensidad,
cómo relacionarlo con la sesión,
cómo mantener al grupo activo,
cómo utilizar juegos y dinámicas,
cómo observar a los jugadores
y cómo priorizar la seguridad.
Debe poder dirigir una rutina básica y adaptarla a las condiciones reales del entrenamiento.
Lo que corresponde a la Certificación Profesional.
La formación profesional podrá profundizar posteriormente en:
diseño avanzado de calentamientos,
metodologías específicas de preparación física,
individualización,
demandas físicas por posición,
control de cargas,
evaluación física,
prevención especializada de lesiones
y otros contenidos profesionales.
El Junior Coach no necesita dominar estas áreas para dirigir correctamente su primer calentamiento.
El principio central del módulo.
El calentamiento no es tiempo que tenemos que “gastar” antes de empezar a entrenar.
Es el primer momento del entrenamiento.
Es el momento en que el jugador comienza a preparar su cuerpo, su atención y su disposición para aprender.
Y para el Coach, es la primera oportunidad de demostrar que puede organizar un grupo, crear un entorno seguro, observar a sus jugadores y dirigir una actividad con propósito.
Programa Propedéutico Coach Junior Starter Flag Football es la puerta de entrada al camino de formación de Coaches de ATB para después obtener la Certificación Internacional de Coach de Flag Football.


